Planteo la situación: uno se levanta feliz y piensa que todo es maravilloso, que cuantas cosas hay por aprender, que si que bonitos son los gatos, que si el sol me acaricia con sus rayos, etc, etc, etc. Quedas con un amigo, compañero o lo que sea. Todo va bien, tu felicidad sigue arriba. Tú, como eres feliz, empiezas a silbar para expresarle al mundo tu alegría con la típica melodía de cuando uno está contento. Entonces ocurre la desgracia: tu amigo, si es que aún puedes llamarlo amigo, se pone a silbar...Y no es aquello que digas que se compenetra contigo, ¡que va! El muy cerdo se pone a silbar algo que o bien no tiene sentido alguno, o bien es una canción horrible o bien es la misma pero desafinando a más no poder.
A tomar por culo la felicidad, la amistad y la madre que lo parió ¿Se puede saber que clase de corrupción ha ejercido ahí la sociedad? Me cago en la leche...
Ahora eso si: como me encuentre con un imbécil expresando su alegría y lo bonita que es la vida mediante silbidos...¡La 5º sinfonía de Beethoven silbada en do menor!
