Todos hemos oído alguna vez en la vida la frase "no soy pesimista, soy realista", ¿verdad? Claro, ¿y hay algo que te toque más las narices? A parte de que la novia te ponga los cuernos, que tu madre te diga que hagas la cama o que tengas que fregar los platos, claro está...¡Pues no, claro que no! "No, es que sabré yo lo que me toca las narices" Ni la menor idea tienes si no está entre tus frases más odiadas ese preámbulo del Apocalipsis.
A ver, entiendo perfectamente a las personas que detestan el optimismo idealizado o a las que simplemente no lo comparten, pero de ahí a igualar el pesimismo con la realidad hay un mundo copón.
Veamos el caso más claro de pesimismo: Antiguo Egipto, año 2800 a.C. (inventado completamente); un faraón decide que quiere un monumento para su subida a reunirse con su padre Ra (o quien sea) al morir y encarga a un arquitecto, llamemosle Hemiunu, que lo construya. A este faraón le gustan los triángulos y las cosas grandes así que le especifica que quiere que sea enorme y triangular, pero con volumen...¡en 3D vaya! Al arquitecto le hacen los ojos chiribitas claro: "Que eso no puede ser, que es demasiado grande, que es una obra para dioses y no para simples mortales, es que es mucha piedra, no hay personal...¿Ha visto el calor que hace aquí en verano?" En fin, que no lo veía posible, demasiados problemas. Idiota presuntuoso, ¿a quién se le ocurre llevarle la contraria al hijo de un dios? Pues lo tuvo que hacer claro está.
Se acaba la construcción y el arquitecto contentísimo porque se ha creado lo que creía no ser posible...pero el faraón no olvida (Imaginemos que las pirámides se hicieron en 20 años, si; "Que eso es imposiiiible, menuda estupideeeez" Es mi blog, te callas). Castigo: "Mira, que como no quiero que nadie sepa cómo se han construido y cómo son los planos os meto en la tumba conmigo y se acabó" Se nota que es una excusa barata para castigar la duda que había en el proyecto, claramente.
Conclusión: ni somos faraones ni tenemos a un pueblo esclavizado para llevar acabo ese tipo de venganza...¡pero pozos hay cada poco, al hoyo con ellos!
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