domingo, 3 de noviembre de 2013

Los grifos son el mal

Uno se levanta a esa hora en que aún no han puesto ni las calles para ir a la universidad, al trabajo o a donde demonios te lleve la rutina de tu vida y hace cosas básicas; como desperezarse, croquetear/perrear/darvueltascomolaruedadeunhamster, vestirse, ducharse y todas esas cosas que cualquier persona respetable suele hacer.

Pues bien, si ya es peligroso meterse a la ducha con el nivel de sueño que uno arrastra por aquello de que te acabas de levantar, corriendo el riesgo de resbalarse y desnucarse o romperse algo...¿Qué maldito genio maléfico ha inventado el grifo de la ducha y por qué, maldita sea, por qué lo ha hecho tan horriblemente mal? Vamos a ver, no entiendo como un maldito milímetro marca la diferencia entre agua hirviendo y la congelación más terrible. ¿Es que a nadie se le ha ocurrido poner más niveles? Yo que se, unas rayitas o algo con temperaturas medias para no morir de un infarto.

Lo que hay que sufrir me cago en la leche...

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